La crisis dispara las reunificaciones de deudas en las familas españolas.

Existen alternativas para aquellas personas que pasen una mala racha económica y, cegados por el boom de los últimos años, hayan acumulado a sus espaldas una hipoteca y varios créditos personales. Los intermediarios financieros, una figura poco conocida hasta hace unos años en España pero muy popular en los países anglosajones, ofrecen una amplia gama de ofertas para aligerar la factura mensual. Eso sí, el usuario ha de ser consciente de que estos servicios también implican unos elevados costes añadidos.

Los intermediarios financieros fijan sus precios y comisiones en función del perfil de cada cliente y del riesgo que conlleva los productos contratados. Éstos van desde la búsqueda de la mejor oferta para financiar la compra de una vivienda hasta la unificación de todos los créditos, incluidos los personales, o las deudas contraídas en tarjetas.

El tipo de interés medio ronda el euríbor más el 3%, mientras que la comisión de gestión se sitúa alrededor del 2% sobre el total del capital que está pendiente de amortizar. ‘Nosotros proponemos una solución a medida de cada cliente’, explica Carlos Carrera, director de negociación financiera de DFin. Añade que su entidad acaba de sacar al mercado, por ejemplo, una hipoteca muldivisa, que se dirige a personas con unos ingresos altos y una elevada cultura financiera.

Pero también cuentan con otros remedios para aquellos que estén pasando apuros económicos o que hayan dejado de pagar las cuotas durante algunos días o meses. La válvula de escape consiste en alargar el plazo del crédito, lo que repercutirá en una rebaja de la cuota mensual. A cambio, el usuario tendrá que correr con los gastos del cambio de hipoteca, los de constitución de la nueva y la comisión que cobra el intermediario.

Según una simulación realizada, una persona que tenga una hipoteca y dos créditos personales, con un capital pendiente total de 148.963 euros, verá reducida su factura mensual de 1.275 euros a 808,17 euros. Su deuda total, sin embargo, se incrementará desde los 332.300 euros hasta los 387.921 euros, con lo que al final tendrá que pagar 55.621 euros más. Esta cantidad incluye las comisiones que ingresa el intermediario, así como los costes de la operación. Con la desaceleración económica, los expertos esperan que esta actividad se incremente en España. ‘En 2008, esperamos un crecimiento de en torno al 35%, lo que supone un volumen de 1.900 millones de euros’, señalan en Asifin, la patronal del sector que agrupa 22 entidades.


El tipo de interés medio ronda euríbor más 3% y la comisión de gestión, el 2% sobre el importe total

Una tendencia que ya se comenzó a detectar a finales del pasado año. ‘Existe una inquietud por abaratar las cuotas y por las subrogaciones tras la nueva Ley Hipotecaria; también para agrupar deudas. Esperamos que el repunte se produzca a partir de marzo ya que los bancos han endurecido sus políticas de riesgo y hay entidades que ahora mismo no quieren financiar’, explica Carlos Carrera.

Desde Asifin se defienden de las críticas acerca de los elevados precios que en algunos casos se aplican. ‘Somos un sector regulado’, explica Massimo Scavarda, director general de Asifin, que añade que su principal cometido es ‘el asesoramiento al cliente de toda la oferta bancaria para que éste elija la que más le interesa’.

Claves para conocer cómo funciona esta actividad

Entidades

En España operan unas 8.000 entidades en esta actividad, pero no todas son intermediarios financieros puros. En esta cifra se incluyen, por ejemplo, algunas inmobiliarias que han entrado en este negocio como una vía para vender pisos. Existe además una variedad de modelos que va desde franquicias hasta sociedades limitadas o financieras. Esta situación hace difícil que se establezca una catalogación única.

Productos

La gama es muy amplia. Va desde hipotecas o la búsqueda de las mejores ofertas en créditos entre diferentes entidades financieras (el intermediario negocia con bancos y cajas, que son los que conceden el préstamo al usuario) hasta la unificación de todas las deudas. En este último punto se incluyen tanto clientes que estén al corriente de los pagos como aquellos que hayan entrado en la lista de morosos.

Comisiones

No existe un standard, ya que depende del importe y de la solvencia de cada cliente. La comisión de gestión suele rondar el 2% sobre el importe del préstamo, aunque cuando la cantidad rebasa los 5.000 euros se suele poner un tope. El usuario debe también tener en cuenta los gastos que le supondrá la cancelación de la hipoteca, así como la apertura de una nueva y los seguros que tendrá que contratar.

Publicidad

Algunas entidades basan sus campañas en una agresiva publicidad tanto en radio como en televisión. El consumidor debe leer la letra pequeña, al igual que con los créditos rápidos, y no hacer caso sólo del gancho que se utiliza en estas ofertas. Muchas veces al tipo de interés que anuncian hay que añadirle todos los gastos que van implícitos en el cambio de un préstamo.

Documentación

Depende de cada intermediario financiero. Pero la mayoría suele solicitar al cliente que pide un préstamo el:

  1. Documento Nacional de Identidad,
  2. las tres últimas nóminas
  3. información fiscal (IRPF o certificado de retenciones e ingresos) y algunos datos bancarios. Si se trata de una hipoteca también se exige la escritura de propiedad de la vivienda.

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Fuente: Guía de créditos

Contra el “Capital Privado”


El Juzgado de Primera Instancia Número 4 de Alicante ha aplicado por primera vez la Ley sobre la Usura contra una sociedad de “Préstamos Privados”.Es decir no los otorga un Banco ni una financiera regulada por el Banco de España.

Normalmente acuden a éstas empresas, personas que se encuentran en el en el Rai y/o ASNEF.

Precisamente el próximo 23 de julio esta normativa cumplirá 200 años desde su entrada en vigor.

Esta Ley, actualizada por la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, declara que “será nulo todo contrato de préstamo en que se estipule un interés notablemente superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso o en condiciones tales que resulte aquél leonino, habiendo motivos para estimar que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia o de lo limitado de sus facultades mentales”.

Se trata de una de las grandes preocupaciones del Ministerio de Sanidad y Consumo, que ante la necesidad de crédito que pueda producir la actual situación de recesión económica ha incluido entre sus prioridades de inspección a las empresas de intermediación financiera, y establecimientos de agrupación de créditos y efectuará controles sobre la información que se da al usuario de servicios financieros ofertados como créditos rápidos, de reunificación de deudas y otros.

Atención: La característica principal de éstos “préstamos” son:

  1. cliente: incluido en el RAI y/o Asnef, existe una situación de necesidad del demandante, retrasos en pago de letras de hipotecas, préstamos etc.
  2. cliente: sin medios para justificar “ingresos” como nóminas etc.,(cualquier banco o entidad financiera regulada por el Banco de España es lo primero que solicita a la hora de demandar un préstamo y/o crédito.)
  3. Prestamista: Rapidez en la gestión.
  4. Prestamista: no existe riesgo para el prestatario, Garantía Real, es decir una propiedad que avala al “prestamista” el préstamo acordado.
  5. Alto interés ,normalmente triplican ,sí triplican la suma a devolver.
  6. el plazo para devolver el dinero es excesivamente reducido; normalmente seis meses , llegado el día del vencimiento , vuelven a aplicar intereses.

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7 pecados capitales de las finanzas.

Avaricia 1/7

La codicia financiera es uno de los pecados más comunes de los inversionistas y se caracteriza por ‘vivir el momento’ sin pensar en las consecuencias a futuro y mostrarse siempre deseoso de más y más.Quien padece este mal suele excederse en los préstamos y gusta de tomar el camino rápido, aunque éste no sea el más seguro para obtener mejores ganancias.“Antes de pedir un crédito por mero impulso, sin pensar si puedes pagarlo muestra lo codicioso que se puede ser”, dice Carlos Aguilar, economista de la UAM.

La penitencia: no desees ni pidas lo que no puedes pagar. En lugar de hacerlo, ahorra y gasta sólo lo que tengas.

Soberbia 2/7

Creerse demasiado listo para manejar las deudas y pecar de confiado es un rasgo distintivo de este pecado.Quienes lo padecen generalmente se muestran reacios a pedir ayuda o aceptar consejos financieros, aunque estos vengan de los mejores analistas o consultores.En este caso, en el pecado está la penitencia, pues la soberbia financiera puede traer graves y dolorosas consecuencias, pues subestimar al mercado o los gastos te puede llevar a una caída dolorosa si no estás prevenido con algún plan de emergencia económica.

La penitencia: El director general de Fóndika, Juan Carlos Pelayo, recomienda siempre diversificar las inversiones y pedir asesoría antes de hacer cambios en tus finanzas.

Envidia 3/7

Este pecado se caracteriza por desear lo que tiene el vecino y es uno que sin duda todos han experimentado más de una vez.Además de envidiar los resultados de inversiones ajenas, aciertos bursátiles y nivel socioeconómico, los salarios y su disparidad son catalizadores de este pecado.“Es común que un trabajador promedio ambicione los altos sueldos que cada día están más lejos de su alcance”, dice Aguilar.

La penitencia: Si finges que eres rico y tratas de vivir como uno, gastando hasta lo que no tienes, sin duda terminarás en bancarrota. Mejor apuesta por la inversión y la disciplina de un presupuesto.

Lujuria 4/7

Si sólo buscas la satisfacción inmediata en tus inversiones y el placer de cada compra, eres víctima de este pecado.

Así como algunas mujeres se exceden comprando zapatos y algunos hombres artículos deportivos, el gastar por el puro placer de hacerlo te llevará indudablemente a un verdadero infierno financiero lleno de deudas.

La penitencia: en vez de estar pensando en qué puedes gastar tu dinero, planifica y descubre dónde puedes invertirlo para que al final, darte un lujo, no sea un pecado, pues tampoco se trata de que te prives de gustos y te conviertas en un asceta financiero.

Ira 5/7

Hay quienes viven en el shoping y gastan hasta lo que no tienen.La ira llega cuando al revisar el estado de cuenta, los pecadores montan en cólera porque no pueden concebir que hayan gastado tanto y buscan siempre a quien culpar sin tomar en cuenta que el control de sus finazas son exclusivamente su responsabilidad.“Cuando las deudas les llegan al cuello, estas personas siempre buscan culpables”, dice Aguilar.

La penitencia: Si no puedes pagar puntualmente tu tarjeta de crédito, es mejor que no excedas su uso, no sea que después tengas que culpar al banco por los ‘inmensos’ intereses.

Pereza 6/7

La falta de interés en las finanzas y el conformismo son las trampas de este pecado, en el que la mayoría de la gente cae.Estos pecadores piensan que no importan cuánto se esfuercen, nunca obtendrán metas financieras y prefieren dejar su dinero a la desidia.“Muchos no saben cómo utilizar el ahorro en su beneficio y desconocen los beneficios fiscales o de otro tipo que sus propias empresas les proporcionan. No manejan presupuestos y, peor aún, la mayoría ni siquiera sabe cómo sacar provecho de su Afore”, señalan los expertos en finanzas personales.

La penitencia: Haz un esfuerzo por enterarte qué planes de ahorro o inversiones te convienen y pon especial cuidado en el manejo de tu economía, recuerda que nunca es demasiado tarde para comenzar a ahorrar.

Gula 7/7

Algunos comen aunque no tengan hambre, y otros gastan de manera compulsiva, comprando cosas que no necesitan.“En este punto se debe tener especial cuidado con las famosas ventas nocturnas o promociones a meses sin intereses, pues además de que prácticamente ‘asesinan’ el presupuesto, las personas terminan por hacer compras emocionales de cosas verdaderamente innecesarias y costosas. Al final terminas pagando mucho más de lo que realmente vale el producto”, asegura el director de Fóndika.

La penitencia: Si vas a dejar que es espíritu consumista se apodere de ti, aprovecha las promociones de meses sin intereses para adquirir bienes duraderos. No vale la pena endeudarte y que sigas pagando durante dos años por algo que pudiste tener con unos meses de ahoro.



Estos consejos fueron elaborados por Tania M. Moreno

Fuente: CNNexpansión.com

7 pecados capitales de las finanzas.

Avaricia 1/7

La codicia financiera es uno de los pecados más comunes de los inversionistas y se caracteriza por ‘vivir el momento’ sin pensar en las consecuencias a futuro y mostrarse siempre deseoso de más y más.Quien padece este mal suele excederse en los préstamos y gusta de tomar el camino rápido, aunque éste no sea el más seguro para obtener mejores ganancias.“Antes de pedir un crédito por mero impulso, sin pensar si puedes pagarlo muestra lo codicioso que se puede ser”, dice Carlos Aguilar, economista de la UAM.

La penitencia: no desees ni pidas lo que no puedes pagar. En lugar de hacerlo, ahorra y gasta sólo lo que tengas.

Soberbia 2/7

Creerse demasiado listo para manejar las deudas y pecar de confiado es un rasgo distintivo de este pecado.Quienes lo padecen generalmente se muestran reacios a pedir ayuda o aceptar consejos financieros, aunque estos vengan de los mejores analistas o consultores.En este caso, en el pecado está la penitencia, pues la soberbia financiera puede traer graves y dolorosas consecuencias, pues subestimar al mercado o los gastos te puede llevar a una caída dolorosa si no estás prevenido con algún plan de emergencia económica.

La penitencia: El director general de Fóndika, Juan Carlos Pelayo, recomienda siempre diversificar las inversiones y pedir asesoría antes de hacer cambios en tus finanzas.

Envidia 3/7

Este pecado se caracteriza por desear lo que tiene el vecino y es uno que sin duda todos han experimentado más de una vez.Además de envidiar los resultados de inversiones ajenas, aciertos bursátiles y nivel socioeconómico, los salarios y su disparidad son catalizadores de este pecado.“Es común que un trabajador promedio ambicione los altos sueldos que cada día están más lejos de su alcance”, dice Aguilar.

La penitencia: Si finges que eres rico y tratas de vivir como uno, gastando hasta lo que no tienes, sin duda terminarás en bancarrota. Mejor apuesta por la inversión y la disciplina de un presupuesto.

Lujuria 4/7

Si sólo buscas la satisfacción inmediata en tus inversiones y el placer de cada compra, eres víctima de este pecado.

Así como algunas mujeres se exceden comprando zapatos y algunos hombres artículos deportivos, el gastar por el puro placer de hacerlo te llevará indudablemente a un verdadero infierno financiero lleno de deudas.

La penitencia: en vez de estar pensando en qué puedes gastar tu dinero, planifica y descubre dónde puedes invertirlo para que al final, darte un lujo, no sea un pecado, pues tampoco se trata de que te prives de gustos y te conviertas en un asceta financiero.

Ira 5/7

Hay quienes viven en el shoping y gastan hasta lo que no tienen.La ira llega cuando al revisar el estado de cuenta, los pecadores montan en cólera porque no pueden concebir que hayan gastado tanto y buscan siempre a quien culpar sin tomar en cuenta que el control de sus finazas son exclusivamente su responsabilidad.“Cuando las deudas les llegan al cuello, estas personas siempre buscan culpables”, dice Aguilar.

La penitencia: Si no puedes pagar puntualmente tu tarjeta de crédito, es mejor que no excedas su uso, no sea que después tengas que culpar al banco por los ‘inmensos’ intereses.

Pereza 6/7

La falta de interés en las finanzas y el conformismo son las trampas de este pecado, en el que la mayoría de la gente cae.Estos pecadores piensan que no importan cuánto se esfuercen, nunca obtendrán metas financieras y prefieren dejar su dinero a la desidia.“Muchos no saben cómo utilizar el ahorro en su beneficio y desconocen los beneficios fiscales o de otro tipo que sus propias empresas les proporcionan. No manejan presupuestos y, peor aún, la mayoría ni siquiera sabe cómo sacar provecho de su Afore”, señalan los expertos en finanzas personales.

La penitencia: Haz un esfuerzo por enterarte qué planes de ahorro o inversiones te convienen y pon especial cuidado en el manejo de tu economía, recuerda que nunca es demasiado tarde para comenzar a ahorrar.

Gula 7/7

Algunos comen aunque no tengan hambre, y otros gastan de manera compulsiva, comprando cosas que no necesitan.“En este punto se debe tener especial cuidado con las famosas ventas nocturnas o promociones a meses sin intereses, pues además de que prácticamente ‘asesinan’ el presupuesto, las personas terminan por hacer compras emocionales de cosas verdaderamente innecesarias y costosas. Al final terminas pagando mucho más de lo que realmente vale el producto”, asegura el director de Fóndika.

La penitencia: Si vas a dejar que es espíritu consumista se apodere de ti, aprovecha las promociones de meses sin intereses para adquirir bienes duraderos. No vale la pena endeudarte y que sigas pagando durante dos años por algo que pudiste tener con unos meses de ahoro.



Estos consejos fueron elaborados por Tania M. Moreno

Fuente: CNNexpansión.com